El Trastorno Bipolar: Definición, tipos, causas y tratamiento

Uno de los trastornos mentales que más incógnitas suscita es el trastorno bipolar, anteriormente conocimo como trastorno maniaco-depresivo.

En este artículo vamos a repasar las principales características que definen este trastorno y los diferentes tipos que existen. Además, explicaremos en que consiste cada una de las fases que lo componen y sus causas subyacentes. Por último, hablaremos acerca de las diferentes posibilidades de tratamiento que tiene el consenso de los profesionales para su abordaje.

Si tiene cualquier duda al respecto, no duden en utilizar la caja de comentarios para que nuestro equipo de profesionales las intenten resolver lo más rápido que les sea posible.

Definición del Trastorno Bipolar o Trastorno Maniaco-Depresivo

El trastorno bipolar es una enfermedad mental caracterizada por la presencia de fluctuaciones en el estado de ánimo. Éstas fluctuaciones o variaciones bruscas del estado de ánimo se consideran patológicas y pueden, incluso, llegar a requerir de hospitalización en función de su gravedad.

Dentro del trastorno bipolar podemos llegar a diferenciar hasta cuatro tipos de episodios diferentes: maníacos, hipomaníacos, depresivos y mixtos, los cuales, interfieren significativamente sobre la vida de quién los padece, repercutiendo de manera negativa sobre su salud, su funcionamiento y su calidad de vida.

Tipos de episodios del Trastorno Bipolar

Cómo decíamos anteriormente, existen cuatro tipos distintos de episodios o fases dentro de este trastorno. Veamos cuáles son las características principales de cada uno de ellos:

Episodio Maníaco o manía

La manía suele estar caracterizada por la siguiente sintomatología (no se requiere que estén todos presentes):

  • Estado de ánimo elevado y expansivo. Euforia.
  • Agitación psicomotriz
  • Facilidad para la distracción
  • Hostilidad
  • Irritabilidad
  • Descenso significativo de las horas de sueño necesarias para un descanso completo. Sin embargo, se levantan con una energía enorme
  • Verborrea (discurso rápido, atropellado…)
  • Aumento significativo y poco objetivo de la confianza en uno mismo, de sus ideas y proyectos
  • Taquipsiquia o aceleración de pensamiento
  • Conductas desinhibidas y exageradas relacionadas con la economía (gasto excesivo), el deseo sexual, etcétera
  • Infravaloración de los riesgos
  • Consumo de psicotrópicos
  • Pérdida del contacto con la realidad. Delirios de grandeza y con contenido místico. Alucinaciones

Episodio Hipomaníaco o hipomanía

La hipomanía es una forma más suave de manía. En ella se dan la mayoría de los síntomas antes descritos, eso si, de un modo menos intenso. Tampoco se presentan la sintomatología psicótica propia de la manía (delirios y alucinaciones) ni suele requerir de ingreso hospitalario.

Este tipo de episodios, a su vez, generan una interferencia sobre el normal desarrollo de la vida del individuo que los episodios maníacos.

Episodio Depresivo

Este tipo de episodios cumplen los criterios del DSM-V para un Trastorno depresivo Mayor. Entre ellos podemos destacar:

  • Estado de ánimo bajo la mayor parte del día
  • Disminución del interés y/o el placer experimentado al realizar actividades
  • Alteración anormal del peso (ya sea por disminución del mismo o por aumento).
  • Alteración de la pauta normal de sueño (insomnio o hipersomnia)
  • Fatiga
  • Agitación psicomotora (nerviosismo)
  • Sentimientos de inutilidad y/o culpabilidad excesiva
  • Déficit en la capacidad para concentrarse, tomar decisiones, etcétera
  • Pensamientos de muerte recurrentes

Para que sea considerado un episodio depresivo, no es necesario el cumplimiento de todos los criterios anteriormente descritos. Basta con cinco de ellos, siendo uno de los dos primeros necesarios para su diagnóstico. Es importante señalar, también, que muchos de ellos pueden estar asociados a determinadas situaciones vitales de pérdida. En estos casos lo que principalmente se valora es si la intensidad de los síntomas es apropiada o no para su diagnóstico.

Episodio Mixto

Lo que caracteriza a los episodios mixtos es la variabilidad de sus síntomas. Es decir, en ellos se pueden observar, simultáneamente tanto sintomatología maníaca como depresiva. Por ejemplo, la misma persona puede presentar verborrea y sentimientos de inutilidad y culpabilidad exacerbada, llanto e hiperactividad, insomnio y labilidad emocional, etcétera.

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Tipos de Trastorno Bipolar

Veamos ahora cuales son los diferentes subtipos que existen en lo que se refiere a este trastorno:

Trastorno Bipolar Tipo 1

Se trata de aquel en el que la persona ha experimentado o se encuentra inmersa en un episodio maníaco. Además, antes o después de éste, puede haber ocurrido tanto un episodio hipomaníaco como uno depresivo, o ambos.

Trastorno Bipolar Tipo 2

Se considera bajo este epígrafe a aquel en el que ha estado presente o lo está en el momento actual un episodio hipomaníaco y ha estado presente o lo está en el momento actual un episodio depresivo mayor.

Trastorno ciclotímico

Se utiliza este concepto para describir aquellos casos en los que, durante al menos dos años, se han padecido episodios de hipomanía (sin llegar al nivel de una hipomanía como tal) y episodios de depresión (sin llegar a poder ser considerados como episodios depresivos mayores). Es, por tanto, un tipo de trastorno bipolar más leve, con un menor pronunciamiento de los síntomas y menos incapacitante que el trastorno bipolar.

Trastorno Bipolar debido a sustancias o afección médica

Este subtipo se reserva para aquellos casos en los que la existencia de un Trastorno Bipolar es consecuencia directa de la toma de sustancias (como en el caso de la cocaína o las anfetaminas) o derivada de otra afección médica como puede ser un traumatismo craneoencefálico, hipertiroidismo, etcétera.

¿Cuáles son las causas que provocan el trastorno maniaco-depresivo?

Se consideran tres tipos diferentes de causas que puedan estar detrás del T. Bipolar:

  • Genéticas
  • Ambientales (Consumo de sustancias, enfermedades físicas, acontecimientos estresantes)
  • Neurobiológicas (Alteraciones en el normal funcionamiento de los mecanismos bioquímicos implicados en la regulación de las emociones y el humor)
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¿Qué tratamientos son eficientes para el trastorno bipolar?

Los tratamientos que a día de hoy tienen el consenso por parte de los diferentes profesionales para el tratamiento del T. Bipolar son:

Tratamiento Farmacológico

A la hora de elegir el tipo de fármaco recomendado para el abordaje de este trastorno se debe tener en cuenta el tipo de episodio actual. De esta manera, podemos distinguir entre fármacos orientados para los episodios maníacos, fármacos para los episodios depresivos y fármacos de mantenimiento. Empecemos por los últimos.

Fármacos de mantenimiento

La función de este tipo de fármacos es la de regular el estado de ánimo, evitando así tanto la posibilidad de caer en una fase maníaca o hipomaníaca como de caer en fase depresiva. Se les conoce bajo el nombre de eutimizantes. Entre ellos, destaca el litio por ser el más utilizado. También existen otros como el ácido valproico, la lamotrigina, la oxcarbamacepina o la carbamacepina.

En algunos casos, también se aconseja el uso de algunos antipsicóticos que han demostrado eficacia como reguladores del estado de ánimo. Algunos de ellos son la olanzapina, la quetiapina, el aripiprazol o la asenapina.

Fármacos para los episodios maníacos

En conjunto con los anteriores, se utilizarán fármacos con el objetivo de reducir la euforia. Para ello se utilizan antipsicóticos como la risperidona, la clozapina y los antipsicóticos citados anteriormente.

Fármacos para los episodios depresivos

En ocasiones, el uso de los fármacos de mantenimiento no es suficiente para que el paciente no tenga episodios depresivos. En estos casos es necesario el uso de antidepresivos y mantener un control sobre el paciente ya que puede darse un efecto no deseado que consiste en que entre en fase maníaca.

Son de uso común con este pretexto los ISRS como la sertralina, la fluoxetina, el citalopram, el escitalopram o la paroxetina, entre otros.

También pueden ser utilizados, en caso de que los anteriores no cumplan plenamente su función, los antidepresivos denominados duales. Dentro de ellos destacan la venlafaxina, la duloxetina y el bupropion.

Por último, tendríamos los antidepresivos tricíclicos como opción menos deseable por el riesgo antes mencionado. Entre ellos se encuentra la amitriptilina, la imipramina o la clomipramina.

Tratamiento psicológico

Dentro de este apartado destaca la terapia cognitivo-conductual. Se trata de un tipo de terapia que ha demostrado eficacia tanto para mejorar la conciencia de enfermedad, como para desarrollar un mayor autocontrol y mejorar la adherencia al tratamiento farmacológico. Utiliza la psicoeducación y el analisis de conducta como base para lograr dichos objetivos.

Terapia Electroconvulsiva

Estaría indicada para aquellos casos en los que la medicación no es suficiente para lograr una mejoría significativa de los síntomas.

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