Los pensamientos rumiativos: Qué son y cómo identificarlos

Todos, en mayor o menor medida, hemos tenido en alguna ocasión la sensación de que “le damos demasiadas vueltas a las cosas”. Sin embargo, algunas personas tienen más predisposición a hacerlo y, algunas de éstas, experimentan lo que en psicología se denomina rumiaciones mentales o pensamientos rumiativos.

Este tipo de pensamientos pueden suponer una fuente de estrés y una interferencia en el desarrollo normal de la vida de quién los experimenta. Más si cabe, para aquellas personas que padecen síntomas de ansiedad o depresión.

Por todo ello, hoy vamos a dedicarle un espacio al concepto de rumiación mental, cuáles son sus causas, como identificarlos y tratamiento indicado.

¿Qué es la rumiación mental? Significado

El pensamiento es algo dinámico. Cuando necesitamos resolver un problema, utilizamos el pensamiento para viajar de un punto A (problema) a un punto B (solución). Durante ese proceso, la mente hace uso de todo tipo de informaciones que el cerebro posee y operaciones que conoce.

rumiacion mental, pensamiento rumiativo, pensamiento rumiante, rumiaciones y depresion, rumiaciones y ansiedad, rumiacion mental tratamientoSin embargo, el pensamiento rumiante o rumiación mental es un proceso mental en el que se produce una cadena de pensamientos excesivos, negativos, repetitivos e intrusivos sobre preocupaciones actuales, problemas, experiencias pasadas o preocupaciones sobre el futuro, convirtiendo el pensamiento en algo estático (sin avance), cerrado, como un círculo en bucle y sin solución.

Este proceso se lleva a cabo de forma pasiva por parte del paciente y se experimenta como imposible de controlar, lo que genera, además, frustración. Lógicamente, esta situación puede devenir en consecuencias graves como la pérdida de contacto con la realidad, agotamiento mental y físico, ansiedad, sentimientos depresivos…

Además, esos pensamientos se van acumulando en la memoria asociándose a otras situaciones que, en principio, no guardaban relación. Y estas asociaciones provocan, a su vez, una mayor presencia de esos pensamientos, dando lugar a un círculo vicioso del pensamiento.

De hecho, hay personas que finalmente, por acumulación, desarrollan un estilo de afrontamiento de los problemas rumiativo. Éste se caracteriza porque el individuo se focaliza en los aspectos difíciles o negativos de las situaciones de manera repetitiva y pasiva.


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Causas de los pensamientos rumiativos

No existe una causa concreta que determine la experimentación o no de este tipo de situaciones. Sin embargo si que existen algunas condiciones de la personalidad o del temperamento que se cree predisponen a una mayor rumiación: personas más introvertidas, a las que les cuesta expresar sus emociones, aquellas que se guardan todo para sí mismas (internalizantes), las que se comportan con una mayor rigidez de pensamiento y aquellas que se muestran más inseguras o ansiosas.

Algunas situaciones también pueden ser causa (y reforzador al mismo tiempo) de la rumiación mental. Entre ellas se encuentran:

Las rumiaciones depresivas

Nolen-Hoeksema propuso en 1991 la Teoría de los Estilos de Respuesta, generando mucha investigación sobre la rumiación depresiva también.

La Teoría de los Estilos de Respuesta considera que el estilo de respuesta rumiativo incrementa el riesgo para la depresión ya que la rumiación mental conlleva el aumento de los pensamientos negativos, problemas para la concentración y dificultades para solucionar los conflictos interpersonales, lo que a su vez, se traduce en una reducción del apoyo social.

También se ha demostrado que, al igual que ocurre con la depresión, aumenta el riesgo de aparición de trastornos de ansiedad.

La rumiación y la ansiedad

La ansiedad es la respuesta del organismo frente a lo que entiende como amenaza. Cuando una persona experimenta constantemente que no puede controlar su pensamiento, con un diálogo interno circular y desadaptativo, se genera una serie de sentimientos negativos que pueden promover el desarrollo de periodos más o menos largos de ansiedad.

Otras situaciones pueden fomentar la aparición o el mantenimiento de este tipo de pensamientos. Entre ellas cabe destacar:

– Alteraciones del sueño como el insomnio

– Estrés laboral

– Fobias

– Malestar en el ámbito de la pareja.

– Adicciones o problemas relacionados con el control de impulsos

– Baja autoestima


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Consecuencias de la rumiación mental

Los pensamientos rumiativos se consideran una forma desadaptativa de autorreflexión o diálogo interno. Algunos de los efectos o consecuencias negativas que pueden llegar a provocar son:

– Aumenta el riesgo de desarrollo o prolonga la duración de un trastorno del estado de ánimo como la depresión o la distimia.

– Incrementa el riesgo de desarrollo y mantenimiento de trastornos de ansiedad y estrés.

– Favorece la aparición de distorsiones cognitivas, pensamientos catastrofistas, generalizaciones y magnificaciones.

– Impide la resolución del conflicto o el problema en sí mismo, fijando la atención sobre unos aspectos e impidiendo tener otros en cuenta.

Cómo identificar los pensamientos rumiativos

rumiacion mental, pensamiento rumiativo, pensamiento rumiante, rumiaciones y depresion, rumiaciones y ansiedad, rumiacion mental tratamientoLos pensamientos rumiantes tienen una gran variabilidad, pudiendo versar sobre unos contenidos u otros dependiendo de la persona. Por ejemplo, para unas personas será más común que contengan información, reproches o preocupaciones sobre cosas que ocurrieron en el pasado. Para otras, sin embargo, pueden pertenecer más a hechos futuros que se sienten como incontrolables o impredecibles.

Es por ello que se debe prestar atención a los aspectos más formales y no tanto al contenido. Si un pensamiento se detecta como intrusivo, indeseado, demasiado frecuente y que además supone una fatiga mental y física extenuante, puede ser que se esté ante una rumiación mental.

Otro de los aspectos que nos puede ayudar a identificarlos es que los pensamientos rumiantes no generan acción ni solución a los problemas. Característica que solemos olvidar pero que se encuentra en el fondo de la cuestión ya que favorecen el anteriormente citado círculo vicioso.


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Tratamiento para la rumiación mental

En general, si los pensamientos rumiativos llegan a interferir de manera notable en el normal desarrollo de la vida de la persona que los experimenta o crean un malestar psicológico significativo, caben dos tipos de tratamientos que, en conjunto, alcanzan mayor eficacia. Por un lado, tenemos los fármacos y por otro la psicoterapia.

Medicación para rumiaciones

La medicación dependerá de la existencia o no de una patología previa o concominante asociada a los pensamientos rumiativos. En la mayoría de los casos se indicará el tratamiento con antidepresivos, siendo la sertralina, la paroxetina o la fluoxetina los más comunes.

Psicoterapia: El mejor tratamiento para los pensamientos rumiativos

En psicoetapia se pueden aplicar técnicas desde la perspectiva cognitivo-conductual que pueden ayudar a las personas a parar este tipo de pensamientos. La psicoeducación como herramienta pasa saber qué ocurre y porqué es una de las estrategias más comunes. En el caso de la rumiación mental, entender cuál es el proceso asociativo entre aprendizajes y recuerdos puede ayudar a podr irlos desvinculando poco a poco unos de otros, convirtiéndolos en entes independientes y con una menor presencia en el foco atencional.

Otra de las estrategias es la restructuración cognitiva mediante la cual se pondrán en cuestión las creencis erróneas de los pacientes y que mantienen y refuerzan los pensamientos rumiativos.

También las técnicas de exposición con prevención de respuesta y la relajación pueden colaborar para salir de este tipo de situaciones.

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Referencias

Revista de la Asociación Española de Neuropsiquiatría; versión On-line ISSN 2340-2733versión impresa ISSN 0211-5735; Rev. Asoc. Esp. Neuropsiq. vol.28 no.2 Madrid  2008

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